AUDREY HERPBURN (1929 - 1993)

ALGUNAS PELICULAS

 

 

 

 

 

 

 

"Gigi"

"Desayuno con diamantes" (1961), Blake Edwards")

"Charada" (1963, de Stanley Donen)

"Sola en la oscuridad (1967, de Terence Young)

"My Fair Lady"

"Historia de una monja" (1959, de Fred Zinneman)

"Sabrina"

"Guerra y paz"

 

 

 

BIOGRAFIA

Nació en Ixelles , comuna de Bruselas, Bélgica, el 4 de mayo de 1929 con el nombre de Edda Kathleen Hepburn-Ruston Van Heemstra, hija del banquero inlés Joseph Hepburn-Ruston y de la aristócrata holandesa Ella van Heemstra. Fue al colegio en Inglaterra y en Holanda hasta que, con motivo del divorcio de sus padres en 1935 se instaló definitivamente con su madre en Holanda. Allí, en Arnhem, sufrió las carencias de la Segunda Guerra Mundial, motivadas por la ocupación alemana. Como curiosidad, Audrey colaboró como correo de la resistencia contra los nazis.

Finalizada la guerra, Hepburn y su madre se trasladaron a Londres, donde tomó clases de ballet y trabajó como modelo. En 1951 comenzó a actuar en películas de cine. Eran papeles de figurante que fue poco a poco incrementando con el paso de los años. En ese periodo apareció también muy brevemente en la famosa película de la Ealing Oro en barras (1951). Decidida a hacerse un hueco en el mundo del cine, Audrey se marchó a Hollywood para probar suerte y la verdad es que no pudo ser más afortunada.
Tras revelarse en Broadway con "Gigi" consiguió su primer papel americano en una película de William Wyler llamada Vacaciones en Roma (1953), una comedia romántica co-protagonizada por un ya estelar Gregory Peck.
El film fue todo un éxito y su aristócrata interpretación premiada con el Oscar a la mejor actriz. No cabe decir de que fue la intérprete femenina revelación del año.
En los años 50, Audrey se presentaba como un tipo de belleza muy alejado de las carnosas féminas estilo Jane Russell, Marilyn Monroe o Jayne Mansfield. Su elegancia y apariencia distinguida fueron muy bien aprovechadas en películas de corte romántico de múltiples variantes como Sabrina (1954) de Billy Wilder, Una cara con ángel (1956) de Stanley Donen o Ariane(1957) también dirigida por el gran Wilder. Fue en esa época en la que conoció a Hubert de Givenchy, un apuesto diseñador que trabajaba para Dior. Givenchy se convirtió en su mejor amigo y el ideólogo del «look Audrey», basándose en la figura elegante y sin estridencias de la actriz.
Otros films de los 50 fueron Guerra y Paz (1956) de King Vidor, Mansiones Verdes (1958) de Mel Ferrer e Historia de una monja (1959) de Fred Zinnemann. Por sus actuaciones en Sabrina e Historia de una monja, Audrey volvería a ser nominada al premio Oscar.
En Mansiones Verdes había sido dirigida por Mel Ferrer, actor, productor y director con el que se había casado años atrás, en 1954.
Con Ferrer compartiría protagonismo en dos ocasiones, Guerra y Paz (1956) y en Encuentro en París (1964), una película firmada por Richard Quine. Cuatro años después de finalizar este trabajo se divorciarían.
Títulos como Los que no perdonan (1960) de John Huston, Desayuno con diamantes (1961) de Blake Edwards -por el que volvió a ser nominada al Oscar-, Charada (1963) de Stanley Donen, My Fair Lady (1964) de George Cukor, Como robar un millón y... (1966) de William Wyler, Dos en la carretera (1967) de Donen o Sola en la oscuridad (1967) -última nominación- de Terence Young mostraban tanto su talento interpretativo como el éxito que seguía manteniendo entre la audiencia cinéfila con productos de calidad que compartía al lado de gente tan importante como Burt Lancaster, Cary Grant, Rex Harrison o unos jóvenes George Peppard y Albert Finney.
Tras su divorcio de Ferrer y su boda con el médico Andrea Dotti en enero de 1969 (se divorciarían en 1982), Audrey Hepburn se retiró del cine para ocuparse de sus dos pequeños hijos durante unos años regresando en 1976 con la crepuscular historia sobre Robin Hood desarrollada en Robin y Marian (1976), un film dirigido por Richard Lester y co-protagonizado por Sean Connery.
Sus posteriores apariciones en la pantalla grande se cuentan con los dedos de una mano siendo su último trabajo el compartido con Steven Spielberg en Always (1989), donde daba vida a un ángel (todos han querido ver en ese papel la evocación que se tenía de ella en muchos ambientes) poco antes de ser nombrada embajadora especial de UNICEF.

 

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