William Holden ( 1918-1981)

ALGUNAS PELICULAS

 

 

 

 

 

 

 

Arizona (1940), de Wesley Ruggles, Texas (1941), de George Marshall, o El hombre de Colorado (1948), de Henry Levin.

Traidor en el infierno (1953), con Billy W, Picnic (1956), de Joshua Loganilder.

El puente sobre el río Kwai (1957), de David Lean,

Misión de audaces (1959), de John Ford

Encuentro en París (1964), de Richard Quine,

El coloso en llamas (1974), de John Guillermin.

Somos honrados bandidos (1981), de Blake Edwards.

BIOGRAFIA

Actor de cine estadounidense. Miembro de una familia acomodada, todo parecía indicar que seguiría la tradición familiar y se convertiría en químico; sin embargo, pronto quedó claro que prefería dedicarse al mundo de la interpretación. Empezó en la radio y de allí pasó al teatro, hasta que el cine llamó a su puerta. Un representante de actores reparó en aquel apuesto muchacho de excelente voz y lo introdujo en el mundo del cine, aunque la Segunda Guerra Mundial supuso para el joven actor hacer un buen paréntesis en su carrera, pues durante casi toda la contienda sirvió a su país como miembro del Ejército del Aire.

Durante esa década, no obstante, se distinguió como un más que aceptable intérprete de westerns como Arizona (1940), de Wesley Ruggles, Texas (1941), de George Marshall, o El hombre de Colorado (1948), de Henry Levin. Pero el gran éxito le llega con El crepúsculo de los dioses (1950), Gracias a ese papel, William Holden se convirtió en una estrella y comenzó su auténtico despegue en el mundo del cine. Demostró que era algo más que apostura y que se trataba de un actor con una gran capacidad para asumir diversos papeles, aunque era en el registro dramático en el que parecía encontrarse más a gusto. De este modo le llegó el Oscar al mejor actor por Traidor en el infierno (1953), con Billy Wilder.

A finales de los cincuenta interviene en tres películas memorables. La primera fue Picnic (1956), de Joshua Logan, donde su compañera de reparto, Kim Novak, . Participó después en El puente sobre el río Kwai (1957), una película de extraordinaria repercusión. Dirigida por David Lean, fue sin duda una de sus obras maestras, Tuvo un papel destacado, por último, en Misión de audaces (1959), un western dirigido por el clásico John Ford. Compartiendo la cartelera con el mejor especialista del género, como era John Wayne,

Encuentro en París (1964), nuevamente de Richard Quine, fue una comedia simpática en la que Holden encarnaba a un guionista de cine que prepara un nuevo guión y busca una secretaria, papel que interpretó la delicada Audrey Hepburn. Ya como un hombre casi en el inicio de la vejez, actuó en otro film que significó una renovación del género del western. Fue Grupo salvaje (1969), con la que Sam Peckinpah, su director, obtuvo gran popularidad.

William Holden siguió trabajando, si bien bajó considerablemente la frecuencia de los rodajes; apareció en un típico film de catástrofes, tan del gusto de los años setenta, El coloso en llamas (1974), de John Guillermin. Cuatro años después, Wilder le hacía actuar en la excelente y melancólica Fedora, una obra que era una remembranza de artistas en decadencia.

Su última intervención fue en la agridulce Somos honrados bandidos (1981), de Blake Edwards.

 

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